
La noche termino como todos los días, los pequeños a la cama acompañados de algo de lectura infantil y mi mujer a la suya a ver la televisión. Una vez que los pequeños se quedaron dormidos baje a mi despacho a destripar aquella carpeta, que supuestamente tendría documentos de mi abuelo.
Abrí la carpeta y encontré dos cuadernos de contabilidad y algunos folios sueltos. Los cuadernos correspondían a las fincas propiedad de Germán Sandoval, un señor de Sevilla y a Sebastián García de Beas, otro señor de Madrid. Me sonaban sus apellidos, aun vivían personas en mi pueblo que portaban esos apellidos, por lo que supuse que serian descendientes de estas personas. A cada uno le correspondían varias fincas y en los cuadernos se detallaban con gran exactitud todos los pagos, gastos e ingresos de aquellas fincas, ya que algunas estaban alquiladas a personas del pueblo. Las hojas estaban amarillentas y escritas con pluma, se notaba el trazo imperfecto de las plumas de aquella época, de las que se llenaban de tinta con un cargador. Un trazo discontinuo en la tinta, se podía observar más oscuras los trazos acabados de cargar y más tenues y débiles aquellos cuando la pluma estaba en las ultimas.
Bueno, aparte de la curiosidad de tener delante de mí un manuscrito escrito de puño y letra por mi abuelo, aquellos cuadernos no tenían más que ver, ni más valor. Filas y columnas de cifras que se cuadraban al final y que reflejaban la economía de cada finca. Me imagine a mi abuelo, en bicicleta y con su cartera de documentos mientras venia por la carretera. Supuse que aprovechaba un día de toros para visitar algunas de las fincas del Puerto y a sus clientes.
Empecé a hojear los folios sueltos, escritos y cartas. Pero me detuve en una de las cartas, era una carta de D. Sebastián Garcia de Beas dirigida a mi abuelo D. Miguel Castañeda. Estaba fechada el 4 de julio de 1936 y se extendía a lo largo de cuatro folios escritos por ambas caras. La caligrafía era complicada de leer, era preciosa pero recargada, supongo que en aquella época seria la forma más elegante de escribir.
Observe que faltaba un folio, ya que estaban enumerados del uno al cuatro y faltaba el numero tres. Busque entre los demás folios sueltos, pero eran comunicados del despacho de mi abuelo o comunicados de cobro de los consistorios. Rebusque entre los cuadernos de contabilidad por si se había insertado en alguno de ellos. Nada, no aparecía por lo que decidí realizar el intento de leer aquella carta, que por el simple hecho de faltarle una hoja despertó mi interés.
“Estimado amigo Miguel:
Por la presente te comunico que te cuides de salir en estos días. Las cosas pueden ponerse feas. Ya sabes que tuvimos que interrumpir nuestro periodo vacacional para atender a mis negocios, ya que existe un gran nerviosismo en la capital por la actual situación política. En las calles de Madrid se respira mucha crispación y violencia. Como se que escucharas la radio, espero que estés informado de que el país se está convulsionando y los rumores de un levantamiento militar son cada vez más patentes. Desde Madrid te avanzo que entre mis amistades hay una gran preocupación, ya eres conocedor que entre ellos se encuentran personas de bien y de cierto estamento y posición entre el gobierno y ellos están muy asustados.
Los rumores vienen de un posible levantamiento en Marruecos, donde no hace mucho un grupo numeroso de generales se reunieron para una especie de maniobras de entrenamiento militar.”
Aquello se ponía interesante, era un aviso en toda regla de uno de los jefes de mi abuelo, que al parecer tenía información confidencial y que ponía sobre aviso de lo que vendría a acontecer en aquellos días. Y Dios sabe que no se equivoco aquel buen hombre.
“No temo ni por ti ni por tu familia, se que eres un hombre de bien que jamás se metió en problemas, que no se lleva mal con nadie y que jamás intervino en quehaceres políticos. Hiciste bien Miguel, porque la cosa se va a poner fea.
Por el contrario si temo por muchas personas de Puerto Real, ya que en estos años que hemos compartido nuestros periodos vacacionales, hemos conocido a muchos vecinos y sabemos, al ser un pueblo pequeño, de qué pie cojea cada uno.
No sabría decirte que pasaría ante el más que probable levantamiento militar, pero es de suponer que ambos bandos se destrocen unos a otros. He oído barbaridades en Madrid de mis amigos de las consecuencias que podría tener este tipo de acción y Dios nos guarde a todos.
Como sabrás, yo si tengo determinadas vinculaciones políticas con la derecha de este país, ya que gran parte de mi patrimonio fue heredado de mis padres y este fue conseguido con ayuda de personas afines a este sector político. Pero te confieso ser una persona de izquierdas. Es muy probable la definición de dos bandos que terminaran enfrentándose en una guerra fratricida que podría acabar con todos. Quizás me ponga muy extremista en mis deducciones, pero por la información que me llega, el instinto me dice que así será. La República y el progreso tienen los días contados en nuestro querido país. Y Andalucía es un objetivo prioritario. Son muchos los jornaleros que sufren de la hambruna desde hace décadas y el anarquismo ha germinado en ellos como única solución. Los anarquistas, los jornaleros serán los primeros en caer, cualquiera con vinculaciones estará en serio peligro de muerte.
Si la cosa se pusiera fea, no dudes en abandonar el país, lo que ha llegado a mis odios, es de que hay órdenes del bando militar que se sublevará de apresar y asesinar a todos aquellos que muestren la más mínima oposición. Los generales tiene órdenes de ser especialmente crueles y de actuar sin piedad para dar ejemplo y de crear el pánico entre la población.
Sabiendo que tu, amigo Miguel, no te meterás en problemas no dudes en coger a tu familia y poner tierra de por medio si ves que la cosa se complica.
Pero me gustaría pedirte un favor. Debes de dar esta lista de personas a Carlos Sierra, el panadero militante de la CNT. Es muy importante que esta carta se la entregues lo antes posible a la llegada de la misma.
La lista de personas es la siguiente:
- Carlos Sierra Chanivet.
- Pedro Alarcón Suarez.
Y aquí terminaba el folio numero dos y faltaba el folio numero tres. Estaba claro que el folio que faltaba contenía una lista de personas cuyas vidas podían correr peligro. El folio número cuatro continuaba.
“Solo espero, apreciado Miguel, que entregues esta lista a su destinatario y que destruyas esta misiva. Por supuesto te pido encarecidamente que te tomes en serio mis advertencias por el bien de todos. Y que no arriesgues tu vida.
Por el Santo Dios espero equivocarme y que nos volvamos a ver el próximo verano.
Recibe un afectuoso saludo por la Gracia de Dios.
D. Sebastián Garcia de Beas.
Madrid, 4 de julio de 1936.”
Y así termino la carta. Mas preguntas inundaron mi mente: ¿Dónde estaría esa hoja? ¿Quién la cogió? ¿Entregaría solo esa cuartilla mi abuelo al panadero? Lo que estaba claro es que mi abuelo Miguel, no hizo caso a D. Sebastián y no destruyo la carta, la conservo y que además llego a manos de la policía.
Ya eran casi las dos de la madrugada y al día siguiente tenía que levantarme temprano para trabajar, me acostaría con la intriga de no saber que paso con aquello, pero no tenia duda de que debía hablar de este tema con mis tías y con Paquiro, puede ser que su padre supiera algo más de este tema.