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Ha llegado la hora, de tomar lo que nos pertenece,

es por la humanidad, es por nuestra tierra,

la verdad es la verdad, el calor esta aqui, no hay vuelta atras.

¿Como bailar si nuestra tierra esta girando?

¿Como dormir si nuestras camas estan ardiendo?

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El cambio climático es un impacto real sobre nuestras vidas como individuos y comunidades.

Nosotros debemos hacer algo.

Este diciembre de 2009, en Copenhagen, nuestros lideres politicos tienen la oportunidad de

construir y comenzar un acuerdo real y eficaz sobre el cambio climatico, y asi hacer de la tierra un mundo mejor.

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Unete   www.tcktcktck.org

La Bicileta de Miguel (V)

Mi tía Paula se encontraba muy estropeada, hacia casi un año que no la veía y aquí estaba  yo, sentado delante suya con una taza de café en mis manos y esperando el momento oportuno entre la charla para introducir el tema de mi abuelo. Tenía que saber que paso en aquellos días, y sobre todo, si aquel folio desapareció porque mi abuelo se lo había entregado al panadero y porque no destruyo la carta como así se lo pidió Garcia de Beas. Aquello se estaba convirtiendo en una pequeña intriga, en un misterio. Me estaba divirtiendo con el asunto, se me habían olvidado algunas tensiones acumuladas y la noche anterior había comentado algo con mi mujer sobre el tema. Hacia muchos meses que no teníamos una conversación entre nosotros y le hable ilusionado de la cuestión.

Tía Paula fue siempre una buscavidas y tuvo que marcharse del pueblo en aquella época, ya que estaba muy mal visto que una mujer fuese a trabajar. A lo máximo que se aspiraba era a encontrar un buen marido que te recogiera, te mantuviera, criar de sus hijos y cuidar del hogar. Precisamente ese no era el perfil de mi tía. Era una mujer de bandera, muy echada “pálante”, y tuvo serios problemas en el pueblo por su actitud. Me conto que con unos diez años de edad vivió unos años muy felices en la escuela republicana de la época, tres años de aprender, tolerar y saber que era la verdadera libertad. A las chicas, a las mujeres se les trataba como a los chicos y se les enseñaba a ser independientes. Tras el levantamiento del 18 de julio del 36, mi tía me narro como la escuela paso a manos prácticamente en su totalidad de la Iglesia y que el contenido y temario de las enseñanzas a las chicas cambiaron,  la única función era  aprender las tareas del hogar. Mientras los chicos aprendían geografía, matemáticas y una historia muy peculiar de España; a las chicas se les enseñaba cuestiones muy básicas de matemáticas y lectura y el cuerpo groso del temario se basada en saber planchar, coser, cocinar y fregar. Cuestiones domesticas para un futuro de esclavitud hacia con los maridos. Por cierto mi tía Paula se fue del pueblo y monto una pensión de estudiantes en Cádiz y jamás tuvo marido, no paso por el altar.

Le ponía de los nervios cuestiones, que aunque no había una ley que lo prohibiera, desde aquella época y hasta casi bien entrados los años sesenta, las mujeres no eran bien vistas en las entidades bancarias. No podía tener una cuenta a su nombre, y lo normal era que el marido fuera el que tuviera el dinero, al fin y al cabo era el que trabajaba fuera de casa y era muy habitual pasarle a la mujer un dinero mensual para el mantenimiento del hogar y a regañadientes. Sin el consentimiento del marido, que a ninguna mujer se le ocurriera sacar dinero de un banco. Eso sí, a los pocos afortunados que tenían ese privilegio. La mayoría de las personas guardaban sus pequeños ahorros en un calcetín, debajo de un colchón o en el hueco de los tubos que formaban los cabeceros y pies de las  estructuras de las camas.

Para mi tía, aquel fue un día inolvidable, era un sábado 5 de mayo de 1945, cuando recibieron la noticia y al día siguiente el cuerpo de mi abuelo, en la parte trasera de un carro tirado por una mula. Fue el final y el comienzo de todo. Un punto de inflexión en la vida de la familia. Desde ese día todo cambio. El cuerpo de mi abuelo estuvo toda la noche en la cuneta, esperando que lo recogieran, y nadie pudo ir por la prohibición expresa de la Guardia Civil que comento que al ser un camión militar el que lo atropellara, se había convertido en una cuestión militar.

Solo entregaron el cuerpo a mi abuela. La versión oficial fue que mi abuelo dio un giro brusco con la bicicleta cuando el camión estaba adelantándolo, metiéndose debajo de las ruedas traseras del camión, enganchándose y arrastrado a lo largo de unos cuantos metros. Y nada más.

Ocho años después, en 1953 llego una notificación oficial sobre el suceso y un pésame de un General del Ejército del Aire. Durante aquellos años, mi tío Paco intento tomar las riendas del despacho de mi abuelo y la administración de las fincas, pero ante su inexperiencia los clientes y familias lo fueron dejando, hasta que tuvo que empezar a trabajar en los Astilleros de Matagorda como herrero de ribera, con tan solo 17 años.

Los años de guerra y posguerra fueron terribles. Hambruna, epidemias, piojos. Casi todas mis tías tuvieron que emplearse como criadas, peluqueras o lo que saliera para mantener a la familia. Cualquier oficio que estuviera bien visto para una mujer. Recuerdo como mi madre con tan solo nueve años empezó a arreglar las cabezas de las señoras del pueblo más hacendadas, que eran pocas.

Mi tía siempre recordó algo extraño en el asunto de mi abuelo, había algo en mi abuela que siempre había ocultado, pero no se hablaba del tema nunca. Siempre se decía que los problemas que ocasionaba la díscola de mi tía Paula, habían traído a mi abuelo de cabeza y que siempre andaba distraído y preocupado por su hija. Siendo aquellas preocupaciones una de las posibles causas de la distracción de mi abuelo cuando conducía por la carretera del Puerto. Mi abuela, siempre se cuido mucho de hablar de este tema. Y si alguien podía saber algo más seria la Guardia Civil o el Paquiro, el guardia municipal. A los pocos días visite a mi tía Victoria con la misma historia sin nada nuevo que añadir a mis averiguaciones.

La noche termino como todos los días, los pequeños a la cama acompañados de algo de lectura infantil y mi mujer a la suya a ver la televisión. Una vez que los pequeños se quedaron dormidos baje a mi despacho a destripar aquella carpeta, que supuestamente tendría documentos de mi abuelo.

            Abrí la carpeta y encontré dos cuadernos de contabilidad y algunos folios sueltos. Los cuadernos correspondían a las fincas propiedad de Germán Sandoval, un señor de Sevilla y a Sebastián García de Beas, otro señor de Madrid. Me sonaban sus apellidos, aun vivían personas en mi pueblo que portaban esos apellidos, por lo que supuse que serian descendientes de estas personas. A cada uno le correspondían varias fincas y en los cuadernos se detallaban con gran exactitud todos los pagos, gastos e ingresos de aquellas fincas, ya que algunas estaban alquiladas a personas del pueblo. Las hojas estaban amarillentas y escritas con pluma, se notaba el trazo imperfecto de las plumas de aquella época, de las que se llenaban de tinta con un cargador. Un trazo discontinuo en la tinta, se podía observar más oscuras los trazos acabados de cargar y más tenues y débiles aquellos cuando la pluma estaba en las ultimas.

            Bueno, aparte de la curiosidad de tener delante de mí un manuscrito escrito de puño y letra por mi abuelo, aquellos cuadernos no tenían más que ver, ni más valor. Filas y columnas de cifras que se cuadraban al final y que reflejaban la economía de cada finca. Me imagine a mi abuelo, en bicicleta y con su cartera de documentos mientras venia por la carretera. Supuse que aprovechaba un día de toros para visitar algunas de las fincas del Puerto y a sus clientes.

            Empecé a hojear los folios sueltos, escritos y cartas. Pero me detuve en una de las cartas, era una carta de D. Sebastián Garcia de Beas dirigida a mi abuelo D. Miguel Castañeda. Estaba fechada el 4 de julio de 1936 y se extendía a lo largo de cuatro folios escritos por ambas caras. La caligrafía era complicada de leer, era preciosa pero recargada, supongo que en aquella época seria la forma más elegante de escribir.

            Observe que faltaba un folio, ya que estaban enumerados del uno al cuatro y faltaba el numero tres. Busque entre los demás folios sueltos, pero eran comunicados del despacho de mi abuelo o comunicados de cobro de los consistorios. Rebusque entre los cuadernos de contabilidad por si se había insertado en alguno de ellos. Nada, no aparecía por lo que decidí realizar el intento de leer aquella carta, que por el simple hecho de faltarle una hoja despertó mi interés.

Estimado amigo Miguel:

            Por la presente te comunico que te cuides de salir en estos días. Las cosas pueden ponerse feas. Ya sabes que tuvimos que interrumpir nuestro periodo vacacional para atender a mis negocios, ya que existe un gran nerviosismo en la capital por la actual situación política. En las calles de Madrid se respira mucha crispación y violencia. Como se que escucharas la radio, espero que estés informado de que el país se está convulsionando y los rumores de un levantamiento militar son cada vez más patentes. Desde Madrid te avanzo que entre mis amistades hay una gran preocupación, ya eres conocedor que entre ellos se encuentran personas de bien y de cierto estamento y posición entre el gobierno y ellos están muy asustados.

            Los rumores vienen de un posible levantamiento en Marruecos, donde no hace mucho un grupo numeroso de generales se reunieron para una especie de maniobras de entrenamiento militar.”

            Aquello se ponía interesante, era un aviso en toda regla de uno de los jefes de mi abuelo, que al parecer tenía información confidencial y que ponía sobre aviso de lo que vendría a acontecer en aquellos días. Y Dios sabe que no se equivoco aquel buen hombre.

“No temo ni por ti ni por tu familia, se que eres un hombre de bien que jamás se metió en problemas, que no se lleva mal con nadie y que jamás intervino en quehaceres políticos. Hiciste bien Miguel, porque la cosa se va a poner fea.

            Por  el contrario si temo por muchas personas de Puerto Real, ya que en estos años que hemos compartido nuestros periodos vacacionales, hemos conocido a muchos vecinos y sabemos, al ser un pueblo pequeño, de qué pie cojea cada uno.

            No sabría decirte que pasaría ante el más que probable levantamiento militar, pero es de suponer que ambos bandos se destrocen unos a otros. He oído barbaridades en Madrid de mis amigos de las consecuencias que podría tener este tipo de acción y Dios nos guarde a todos.

            Como sabrás, yo si tengo determinadas vinculaciones políticas con la derecha de este país, ya que gran parte de mi patrimonio fue heredado de mis padres y este fue conseguido con ayuda de personas afines a este sector político. Pero te confieso ser una persona de izquierdas. Es muy probable la definición de dos bandos que terminaran enfrentándose en una guerra fratricida que podría acabar con todos. Quizás me ponga muy extremista en mis deducciones, pero por la información que me llega, el instinto me dice que así será. La República y el progreso tienen los días contados en nuestro querido país. Y Andalucía es un objetivo prioritario. Son muchos los jornaleros que sufren de la hambruna desde hace décadas y el anarquismo ha germinado en ellos como única solución. Los  anarquistas, los jornaleros serán los primeros en caer, cualquiera con vinculaciones estará en serio peligro de muerte.

            Si la cosa se pusiera fea, no dudes en abandonar el país, lo que  ha llegado a mis odios, es de que hay órdenes del bando militar que se sublevará de apresar y asesinar a todos aquellos que muestren la más mínima oposición. Los generales tiene órdenes de ser especialmente crueles y de actuar sin piedad para dar ejemplo y de crear el pánico entre la población.

Sabiendo que tu, amigo Miguel,  no te meterás en problemas no dudes en coger a tu familia y poner tierra de por medio si ves que la cosa se complica.

Pero me gustaría pedirte un favor. Debes de dar esta lista de personas a Carlos Sierra, el panadero militante de la CNT. Es muy importante que esta carta se la entregues lo antes posible a la llegada de la misma.

La lista de personas es la siguiente:

       -  Carlos Sierra Chanivet.

       - Pedro Alarcón Suarez.

Y aquí terminaba el folio numero dos y faltaba el folio numero tres. Estaba claro que el folio que faltaba contenía una lista de personas cuyas vidas podían correr peligro. El folio número cuatro continuaba.

“Solo espero, apreciado Miguel, que entregues esta lista a su destinatario y que destruyas esta misiva. Por supuesto te pido encarecidamente que te tomes en serio mis advertencias por el bien de todos. Y que no arriesgues tu vida.

Por el Santo Dios espero equivocarme y que nos volvamos a ver el próximo verano.

Recibe un afectuoso saludo por la Gracia de Dios.

D. Sebastián Garcia de Beas.

Madrid, 4 de julio de 1936.”

Y así termino la carta. Mas preguntas inundaron mi mente: ¿Dónde estaría esa hoja? ¿Quién la cogió? ¿Entregaría solo esa cuartilla mi abuelo al panadero? Lo que estaba claro es que mi abuelo Miguel, no hizo caso a D. Sebastián y no destruyo la carta, la conservo y que además llego a manos de la policía.

Ya eran casi las dos de la madrugada y al día siguiente tenía que levantarme temprano para trabajar, me acostaría con la intriga de no saber que paso con aquello, pero no tenia duda de que debía hablar de este tema con mis tías y con Paquiro, puede ser que su padre supiera algo más de este tema.

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Acababa de salir de la oficina cuando llegue a la comisaria de la Policía Municipal. La nueva comisaría, que la inauguraron hace un par de años. Entré y pregunté por Paquiro. Realmente se llamaba Manolo y su padre creo que Jose, pero su abuelo, que también fue Policía Municipal, le decían el Paquiro. Así que más que su nombre, era un apodo, un mote como se dice en mi pueblo. La mayoría de los vecinos de mi pueblo nos conocemos por un mote y va pasando de generación en generación. Vamos, que se hereda.

Mientras esperaba, me dedique a curiosear en el tablón de anuncios. Había un cartel que informaba sobre una subasta de bicicletas, motos y otros enseres que no habían sido reclamados por nadie. Pero no me dio tiempo a mucho cuando Paquiro salió de una de las habitaciones que estaban cerca del tablón de anuncios. Casi me abordo y me condujo hasta una esquina de la comisaria, con mucho sigilo me explico que en la antigua comisaria se encontraba el depósito de vehículos y que allí estaba la bicicleta de mi abuelo. Por lo visto su abuelo le conto a su padre, y a su vez, su padre a él, que aquella bicicleta, o más bien, aquel entresijo retorcido de hierro era la bicicleta en la que Miguel Castañeda fue atropellado en 1945. Me comento si me interesaba recogerla y guardarla como recuerdo, para ir ahora por la bicicleta. Si no la quería, para tirarla, ya que estaban desalojando el depósito y terminar la mudanza a las nuevas dependencias.

La curiosidad me comía por dentro y por supuesto conteste afirmativamente. Así que, cogí mi coche. Paquiro se subió a un coche policial y nos dirigimos hacia la antigua comisaria. El depósito de vehículos se encontraba por la parte trasera y estaba casi vacío. Paquiro se dirigió a un rincón donde se encontraba una bicicleta totalmente destrozada, oxidada y envejecida por los años. Aquel amasijo de hierro había estado almacenado en dependencias policiales durante más de 60 años. Era una de esas bicicletas antiguas de barras de hierro que pesaban una tonelada. Me conto Paquiro, que por orden de un juez en 1945 quedo guardada, por si se celebraba juicio. Junto a la bicicleta me dejo una carpeta no menos vieja que contenía documentación de mi abuelo. Esa documentación había sido archivada junto a la bicicleta.

 Así que, Paquiro me miro y me dijo:

-          ¿Qué? ¿Te la llevas o la tiramos?

La carpeta era de cartón marrón,  muy antigua, y con unas gomas que estaban pasadas y que no hacían ya su función. Una especie de grecas antiguas hechas a mano decoraban los bordes. La verdad es que pesaba, y la curiosidad de leer y repasar aquella documentación hizo que me animara a llevármelo todo. No dejo de confesar que la bicicleta me daba algo de miedo, respetuoso y reverencial, al fin y al cabo, era la bicicleta donde mi abuelo murió.

Lo metí todo en mi coche y me fui corriendo para casa, aparque fuera de casa para disponer de sitio y con más comodidad descargar la bicicleta. Entré en el trastero del garaje, me puse unos guantes y con cuidado deje todo dentro. Observé la bicicleta y en su cuadro central tenía un escudo, parecía militar y al parecer suizo. Más arriba vi otro escudo, donde pude leer “Rover Cycle – 1912”. Estaba totalmente arqueada y no había rastro de las cámaras y cubiertas de las ruedas, solo quedaban las llantas. El sillín también había sufrido el paso de los años y solo se podía percibir los muelles del asiento. Por lo demás, parecía completa y tenía aspecto de haber sido un robusto vehículo.

Delante de mí tenía la bicicleta de mi abuelo, la misma que conducía cuando fue atropellado. Me parecía una ilusión, algo falso y a la vez un juego del destino. Nunca le conocí pero había escuchado muchas historias familiares sobre lo ocurrido en aquellos días. Mi abuelo dejaba a mi abuela viuda con siete hijos. Y eso, según me conto mi abuela y mis tías fue lo peor en aquella época. Sin más ayuda que la de ponerse a trabajar, porque mi abuela Elvira no recibió ninguna ayuda o contraprestación del gobierno hasta 1972. Fueron años difíciles, en plena posguerra y con la escasez de alimentos que existía. Si bien, en vida de mi abuelo Miguel las cosas no fueron mal, a la muerte de este, todo empeoro. Salieron enemigos de debajo de las piedras y aquellos que eran amigos se volvieron desconocidos que te volvían la cara al cruzarte por la calle. La falsedad y la realidad parecían ser la misma cara de la moneda.

De mis tíos solo quedaban tres con vida, mi madre Clara, también había fallecido. Solo mis tías Victoria, Paula y Luisa vivían aun. Mi tía Luisa era la mayor y la pobre andaba mal de salud, pensé que era mejor no contarle nada y no hablar con ella, no sé qué consecuencias podía tener el contarle o enseñarle la bicicleta de su padre, aquella que fue el origen de tantas penurias. Por el contrario, pensé que a mis tías Victoria y Paula les gustaría conocer la noticia. Aunque también se me ocurrió  no decir nada. Pero, ¿Qué hacía con la bicicleta? De momento la dejaría allí en el trastero. Cogí la carpeta, estaba deseando de hojear aquellos papeles, ya que sentía una gran curiosidad.

Entre en casa y sin saludar a nadie me dirigí directamente hacia mi despacho y deje la carpeta encima de la mesa. Salí y me fui a la cocina donde mi esposa y mis hijos estaban ya cenando. El saludo frio de mi esposa, las cosas no iban bien y no parecían mejorar. Era como si estuviera en casa con una desconocida, y lo que peor me sentaba era pensar que ella pensara lo mismo de mí, era una angustia estar con esa preocupación constante. Y mis hijos, aunque pequeños, lo notaban. Solo esperaba que algún día pasara algo que nos despegara de aquella trampa en la que habíamos caído. Solo esperaba que algún día fuera como cualquiera de los primeros.

Bandera-20andalucia-1-Esta carta pretende ser un reconocimiento, un homenaje y un agradecimiento. Todo a la vez. El pasado 25 de octubre el corazón de Pedro Prieto dejaba de latir, nos dejaba un ciudadano, un empresario valiente, un comerciante nato, un padre de familia y un esposo. Entre sus pasiones estaba la de ser un emprendedor, fueron varias sus andanzas en el mundo del comercio, llego a ser presidente de la Asociación de Comerciantes de Puerto Real durante varios años.

También era pasional con sus amigos y su familia, a los que quiero dedicarle esta carta para que sepan que muchos lo echaremos de menos y lo recordaremos. En mi recuerdo quedara marcado aquellos domingos de otoño y primavera en la Dehesa de las Yeguas donde pasaba el día jugando a las cartas en una mesa cobijada por el olor de los pinos con sus tres amigos: Lito, Paco y Manolo. Este es mi reconocimiento.

Pero una de sus grandes pasiones, quizás la mayor, era la que sentía por Andalucia. Sin duda Pedro era un andaluz de conciencia. Sentía, vivía, hablaba y pensaba en andaluz. Como en una ocasión llegamos a comentar, solo nos falta escribir y gobernar en clave andaluza. Pedro era el militante más antiguo del Partido Andalucista en Puerto Real y no lo era por anciano, sino porque con apenas dieciocho años ya era militante de la causa andalucista. En otra ocasión me recordó como su padre casi lo pone de patitas en calle por afiliarse en aquellos difíciles días de transición política en los que no era fácil decantarse por la defensa de Andalucia. Pedro tuvo la suerte de vivir días felices para los andaluces, como aquel 4 de diciembre donde miles de andaluces lucharon por su autonomía. También vivió días amargos, como la reciente desaparición de los andalucistas del parlamento. Pero sus ideales andaluces no se movieron ni un milímetro. Cada vez que hablaba de Andalucía se podía notar su sentimiento y su amor hacia nuestra tierra. Y este es mi homenaje.

Queda mi agradecimiento. Pedro y yo hablamos muy pocas veces de política, pero aprendí mucho de sus comentarios. Recuerdo como una noche le presente a Manuel Pimentel y todos coincidimos en el negro futuro para Andalucia, sin que nadie la defienda. Los que ganan las elecciones no la defienden y los que la quieren no la desean lo suficiente y por eso el pueblo andaluz no los vota. Coincidíamos en defender al Partido Andalucista y en luchar por un proyecto más serio y conseguir la confianza del electorado andaluz. También recuerdo como disfrutamos aquella noche de verano cuando rendimos homenaje a Enrique Iniesta en nuestro patio del pozo. A Pedro le debo agradecer su convencimiento de que la lucha por Andalucía nunca debe parar.

Blas Infante decía: “No son hombres de bien los que se consagran por entero a sus hogares, sus bibliotecas o sus retiros, rehusando o despreciando la lucha por la justicia. Son egoístas que huyen del fango por evitarse repugnancia o el esfuerzo. Son esa clase cobarde llamada neutra. Hablan de las debilidades de los hombres públicos sin haber contrastado su propia fortaleza y dejan los asuntos públicos a la incapacidad de los peores”. Pedro era un hombre de bien. Pedro descansa en paz y los que aquí quedamos debemos continuar la lucha por el ideal andaluz, que no es otro que pensar, sentir, vivir y hablar en andaluz. Mil gracias Pedro por tu defensa de la matria andaluza a lo largo de tu vida.

Cien Años de Soledad

canteras_antiguaLos puertorrealeños estamos disfrutando en estos días del centenario de la adquisición del pinar de Las Canteras. Desde aquí mi felicitación por todas las actividades diseñadas y desarrolladas a todas las personas que hayan intervenido, políticos y ciudadanos. Creo que han sido, son y serán muy positivas para la villa y para el pinar en cuestión.

Lo que no me gustaría es que, a partir del año que viene, volviera a caer en el olvido al que nos han tenido acostumbrados, tanto ayuntamiento como administración autonómica. Ambas le dieron la espalda y con su dejadez han sido cómplices del deterioro de este enclave natural. Solo espero, por el futuro de este parque, que con la historia del centenario todas estas actividades no solo sirvan para que los políticos gobernantes de nuestro pueblo hayan aprovechado para lo que a ellos les gusta tanto, hacer fotos, apuntarse tantos, dar la mano con falsedad y besar a todo el mundo. Ya nos conocemos, las elecciones están cerca.

Las actividades están muy bien, pero Las Canteras se mueren, y hace falta poner en marcha y completar todas las fases del proyecto de recuperación que se inicio el año pasado y que está actualmente parado. Ya es un hecho. Por más que nos esforcemos, la recuperación del pinar de los puertorrealeños no será una realidad hasta dentro de 50 años. Es lo que tiene el medioambiente, se tarda poco en destrozar lo que tarda en crearse siglos.

Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Puerto Real, no han sido capaces de proteger, mantener, invertir, vigilar y limpiar este monte publico. El perjudicado como siempre, el ciudadano, no solo el puertorrealeño, sino cualquiera de la bahía, que dispone de veinticinco hectáreas de pinar, con más de cien especies diferentes y con una riqueza, además de medioambiental, paisajística. Y todo esto, sin hablar del valor sentimental que tiene el Pinar de Las Canteras para los ciudadanos de la villa, aun más si cabe, incalculable.

canteras_nuevaYa es un echo, que a corto plazo, no se puede devolver al pinar su potencia forestal que tuvo hace años, porque los planes de restauración, recuperación y conservación son a cincuenta años, lo que supondría, que nuestros predecesores si disfruten de él en toda su plenitud. Nosotros ya no lo veremos. Si no se actúa, pronto y ya, Las Canteras se mueren y en menos de diez años, mas del 80% de su masa de pinos piñoneros desaparecerán, y con ellos todo su encanto. Hace años que esta en declive. Ni siquiera, los últimos incendios del pasado, sirvieron de aviso y toque de atención para el gobierno municipal, responsable de la limpieza y vigilancia de un pinar que esta declarado como Monte Publico Estatal. Las actividades informativas, lúdicas y sociales programadas están muy bien, pero hagan algo más por Las Canteras, esa foto con un pinar recuperado será mucho más efectiva y útil. Y porque no, las actividades deben realizarse todos los años, no solo cada cien años. Si de verdad quieren poner en valor este privilegiado entorno, así debe ser.

bicicleta 2Lo necesitaba, llevaba toda la semana de tensiones acumuladas. Había corrido como nunca, me desperté temprano y me lance como un endemoniado al pinar cercano a casa. Fueron casi diez kilómetros de explosión y finalmente de relajación. Eran las nueve de la mañana, llevaba casi hora y media corriendo y el aroma de la jara, el tomillo, el romero y los pinos se entremezclaban y se separaban a la vez en mis pulmones. Me gustaba aquella sensación.

Los problemas en el trabajo se habían duplicado, los gastos familiares se habían disparado, estaba llegando muy tarde a casa de trabajar, mi mujer y yo apenas habíamos cruzado cuatro palabras y mis hijos se quedaron esta semana sin su tradicional cuento nocturno. Todavía no lo sabía nadie, pero estábamos pensando en separarnos por una temporada, no sabíamos apenas que nos ocurría, pero algo había cambiado. Cada uno tenía sus obligaciones laborales y además teníamos que organizarnos en la casa, pero nadie nos ayudaba. Los colegios habían puesto reuniones matinales y ninguno de los dos nos podíamos permitir el lujo de perder un día de trabajo. El paro era de nuevo un fantasma, ya que su índice estaba más alto que nunca y había que cuidar el empleo casi mejor que a los hijos. Además las cosas se ponían cada vez más negras, todo había sufrido subidas espectaculares: la luz, la leche, los huevos, la ropa, el gas y la gasolina. A duras penas, llegábamos a fin de mes. Así que teníamos que emplear más horas en nuestros trabajos, sacar adelante las mal pagadas horas extras, y así sentir algo de alivio económico, que algo nos ayudaba. A cambio, nuestros dos hijos, Ángela y Pablo, se convertían en las únicas víctimas de una sociedad y de un sistema, que parecía engullirnos sin la más mínima compasión.

No parábamos de oír hablar a los políticos y expertos en televisión de la conciliación entre la vida familiar y la laboral, y no deseábamos otra cosa, pero nadie aplicaba leyes que modificaran esta situación. En otros tiempos la mujer se encargaba de la tareas domesticas y de los hijos, y yo soñaba con que San Bonoloto apareciera por el umbral de mi hogar un domingo por la mañana o que a mi mujer le ascendieran en la empresa y que pudiéramos pasar el mes con su enorme sueldo. No me importaría convertirme en un recatado y obediente amo de casa. Pasar más tiempo con mis hijos y disfrutar del tiempo con más deleite. Sería una manera de tener más calidad de vida. Estaba seguro que aquellos últimos tres años habían hecho mella en mi matrimonio, apenas había tiempo para comunicarnos y cuando nos veíamos estábamos cansados.

Mientras terminaba de salir del pinar me preguntaba si nadie iba a hacer nada, estaba seguro que este problema era bastante común y ordinario. De pronto el móvil sonó. Ese pitido al que respondemos como si estuviese llamando el mismo Dios, así que rápidamente descolgué.

-          ¡Sí!. -Respondí.

-          ¿Qué tal Mario? Soy Estela.

 Era mi hermana. Hacía casi siete meses que no nos veíamos y me alegro escucharla.

-          ¿Cómo estáis? Necesito verte, quiero que me hagas un favor.- Contesto Estela.

-          ¿Es algo importante? – Pregunte.

-          No. Bueno, nos vemos esta tarde y te lo explico. – Respondió Estela.

-          Pásate por casa sobre la nueve de la noche. Estaremos allí. – Conteste.

-          Vale, venga. Después nos vemos. Un beso. – Respondió Estela.

-          Un beso, hasta luego. – Me despedí.

Hacía mucho tiempo que no hablaba con mi hermana y lo que menos me apetecía en estos momentos era hacer favores familiares, al fin y al cabo, casi todos eran al final de índole económicos. Hoy era de esos sábados donde no tienes nada planeado y que pasan sin pena ni gloria. Solo quería pasar el día con los pequeños y sin ninguna discusión fuera de lugar o de tono con mi mujer. Lo único que quería era eso, solamente que el día trascurriera sin problemas y que me diera tiempo a disfrutar de  los niños y pasar el día entero así. Sin más.

Sobre las nueve y media de la noche llamaron a la puerta. Era Estela. Paso al salón, le dio unos besos a todo el mundo y con mucha prisa se sentó. No tenía mucho tiempo y la notaba nerviosa.

-          ¿Conoces a Paquiro? ¿El guardia municipal? – me pregunto.

-          Si. ¿Qué pasa?- le conteste.

-          Necesito que vayas el lunes a hablar con él. Dice que tiene una cosa urgente que darnos. Es una cosa de abuelo Miguel. – me explico.

-          ¿El lunes? – medite.

-          Tendría que ser por la tarde, cuando vuelva del trabajo. –le matice.

-          Pásate tú. Supongo que será algo relacionado con la casa de los abuelos. O será del Ayuntamiento, no sé. Prefiero que vayas tú, entiendes mejor de papeleos- dijo Estela.

-          De acuerdo.- conteste.

            Estuvimos hablando de la familia unos minutos y que necesitábamos vernos más a menudo. Se levanto, se despidió y se marcho. Cuando cerré la puerta me quede pensando. Solo esperaba que no fuera algo económico, que nos diera problemas. Pero, ¿Qué sería lo que nos tendría que dar de mi abuelo? Yo no lo conocí, cuando nací ya había muerto. Murió en 1945, atropellado por un camión militar cuando volvía de ver una corrida de toros de la localidad vecina de El Puerto de Santa María. Dejo viuda a mi abuela con siete hijos, seis hembras y un varón. Lo único que siempre había escuchado, por parte de mi madre, de mi abuela y de casi todas mis tías, fue lo difícil que pasaron aquellos años. Fueron años de hambre, de penurias, sin trabajo, sin dinero y viviendo durante algunos años del Auxilio Social de la época.

            Si bien la guerra civil fue dura, en mi pueblo en prácticamente dos días se había acabado la guerra, pero eso sí, comenzaron muchos años de represión. La posguerra fue mucho más cruel de lo que parecía en principio y puso de manifiesto lo más ruin del ser humano. Los vecinos se delataban unos a otros, por rojos o por simples intereses económicos. Conflictos de tierras, de herencias y de préstamos fueron la escusa más inhumana para que más de un desgraciado acabara fusilado, y lo más penoso sin saber exactamente por qué. La envidia genero miles de asesinatos, se acusaban unos a otros con el fin de quitarlos de en medio, con solo señalarlos con el dedo o dar un chivatazo en el cuartelillo de la Guardia Civil, el sujeto en cuestión era detenido por la noche y llevado a las distintas cárceles que se utilizaban para ello. Se llego a construir un campo de concentración en los terrenos que ocupan la actual factoría de componentes de automóvil de Delphi, cerca de Puerto Real. Desde allí, y por las noches se ordenaban las distintas “sacas” o “paseos” y tenían dos sitios donde fusilar a los delatados. Una era la tapia del cementerio y otro, la carretera hacia San Fernando, justamente en la cuesta que llevaba al Barrio Jarana, junto al “pino gordo”. Detrás de ese pino había un pequeño barranco donde descansaban definitivamente los malogrados. Los que iban a la tapia del cementerio, después de ser fusilados, eran apilados y los dejaban allí hasta el mediodía siguiente con la idea de que los viajeros del tren que pasaba justo por allí, los vieran y de ese modo propagar el miedo entre los vecinos. De pequeño mi abuela nos solía contar como venían por las noches a montar a los vecinos en el camión y los llevaban de paseo.

Pero, ¿Qué tendría que darme el Paquiro de mi abuelo? Además, Paquiro no era ni siquiera un mando de la policía municipal. Tendría que esperar al lunes para resolver la intriga y misterio. A los pocos segundos recapacite y me dije: ¡No seas iluso, no será nada, seguro que será una multa o algo por el estilo!

El Muro

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En 1982, en el Colegio Maria Auxiliadora de Puerto Real, a los alumnos se les ocurrió la idea de utilizar la tarde de los jueves para proyectar películas, hacer una especie de cineclub infantil. La reciente llegada al colegio de un nuevo proyector de cine de 8 mm tenia la culpa, y no sabían que iban a abrir la “Caja de Pandora”. Convencieron al director del centro escolar y a los profesores para que cada jueves se viviera una  experiencia cinematográfica. Solo faltaba convencer a los maestros de que las películas las elegirían ellos, siempre bajo supervisión académica, faltaba menos, pero aquellos pequeños diablos lo consiguieron. Todos los jueves por la tarde se proyectaba una película que los delegados de 5º, 6º, 7º y 8º de una añorada EGB, escogían de entre las películas que habían llegado al colegio con el proyector. Incluso llegaron a tener un pequeño catalogo de películas para poder alquilarlas, era fantástico. Pero una semana ocurrió algo muy inesperado y que durante semanas tuvo a los profesores desquiciados.

 Una semana, unos de los alumnos más aventajados, más obedientes, alumno modélico, observo que entre aquel montón de películas se encontraba una muy especial y se  decidió a proponerla. Se titulaba “El Muro” y se basaba en el álbum conceptual del grupo musical Pink Floyd. La mayoría de los chicos de su edad no conocían a ese grupo, pero Carlos poseía una precoz afición a la música y era fiel seguidor del conjunto musical ingles. Propuso la película y fue seleccionada. Los profesores y el director, no se sabe muy bien, si por la confianza que generaba el alumno que proponía la proyección de esa cinta, o por su mayúscula ignorancia musical, no vieron nada raro en aquella película. Al fin y al cabo seria, como proyectar un videoclip de hora y media, y si a los chicos les gustaba, pues nada, p’alante. Además alternaba animaciones y parecía una cinta infantil.

 El siguiente jueves por la tarde, era el día. Y como todo estaba organizado, se cumplió y comenzó la proyección. Al principio caras raras, de no entender de que iba el tema de la película. Pero no tardo en saltar la revolución. A la media hora, justo cuando sonaban los acordes de “Another Brick On the Wall” (Otro ladrillo en el muro) y bajo la incredibilidad de los profesores, todo salto por los aires. Los chicos saltaban por las mesas, tiraban las sillas, volaban papeles e insultaban a los profesores. Imitaban la secuencia de la película y repetían la estrofa de “No necesitamos educación / No queremos más educación / No queremos más control mental / No más oscuros sarcasmos en las aulas / ¡Profesor! ¡Deja a los niños en paz! / Después de todo, no es más que otro ladrillo en el muro……”. Este tema simbolizo una crítica al sistema educativo infantil y se convirtió en Inglaterra y Sudáfrica en un himno contra el sistema educativo, donde no se educaba sino que, prácticamente se domaba a los niños. Y España, en 1982, todavía seguía la inercia de la rancia escuela franquista. Esta cinta estuvo prohibida en nuestro país y censurada, solo a la llegada del recién estrenado gobierno socialista pudo llegar a nuestro país esta película, sin censura.

 Pero continuemos con la secuencia. Pronto entro el director, “Miguelito Carzo” y se termino la revolución, llego el agente represor por excelencia; pero el espectáculo era demoledor, sillas tiradas y rotas, el suelo lleno de papeles, bocadillos esparcidos y las bolas de papel aluminio aun sonaban como proyectiles infantiles.

 Después de unos días, pasada la tormenta, en un claustro, no se llegaban a explicar como uno de sus alumnos más aventajados, más obedientes, su alumno modelo, había actuado de esa forma. Recordaban su comportamiento en el momento de sonar los compases de la canción, gritando, animando a sus compañeros a la revolución, como un rebelde.

 ¿Qué había echo saltar esa chispa en ese chico? ¿Qué había pasado en su interior? ¿Qué lo había transformado? Había sacado toda su furia de su interior, había destrozado su conformismo, su apatía y había desobedecido y destrozado las bases de las reglas de aquel colegio. En unos minutos, aquel modelico alumno, se había transformado en un revolucionario, en un incendiario. Se había erigido contra todo lo establecido, contra el sistema, había llegado al convencimiento de que para mejorar había que romper las normas que daban cobijo a una sociedad que ocultaba la más oscura de las hipocresías.

 Aunque solo tenia diez años, fue capaz de tramar, urdir, engañar a los profesores y levantar a sus compañeros. Acaba de leer  “El guardián entre el centeno”, mientras sus compañeros leían esa mariconada de “El principito” o “Salvador Gaviota”; y acababa de ver “El Muro”, mientras sus compañeros veían La Guerra de las Galaxias. Sin embargo a los pocos días y después de varios sábados de castigo, volvió al redil. Silencioso y obediente, como buen niño aplicado, como buen ciudadano.

 No hay nada más peligroso que un ciudadano modelo, obediente, sumiso, débil, incrédulo, inocente,  conformista o apático; que un buen día se harta de tanto político mentiroso, estupido, engreído, mediocre, aprovechado y chorizo; y salta por los aires, grita y sale a la calle a protestar. A ese ciudadano, no hay quien lo pare.

 A eso, a ese ciudadano cansado, es a lo más teme el político con poder. No a su adversario, ese al fin y al cabo es igual que él,  pero de otro color, a ese no le teme. Dentro de un sistema represivo, basado en el engaño, en la falsedad, en la corrupción, necesitamos rebeldes,  inconformistas. Todos tenemos dentro de nosotros alguien así. Y todo tiene un límite y su fin. Para acabar, esto es una realidad, cualquier parecido con la ficción es una casualidad.

Corrupción Municipal

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Es el fenómeno de moda, todo el mundo esta sorprendido por los últimos escándalos de alcaldes, concejales; y es que, gran numero de ellos darán con sus huesos en la cárcel, por lo menos, una temporada. Y el fenómeno ira a más.

 Las causas de la corrupción municipal en España son muchas y diversas, coincidentes muchas de ellas, con las lógicas peculiaridades. Algunas como la falta de ética publica, la partitocracia, la profesionalización de la política, el fenómeno del transfugismo o el deficiente sistema de financiación de las formaciones políticas, son originadas desde órganos superiores al Ayuntamiento; pero otras son originadas desde el municipalismo, por ejemplo: su singular proceso electoral, la insuficiencia de sus recursos económicos, el raquítico régimen de incompatibilidades de Alcaldes y concejales, la galopante empresarización de los Ayuntamientos o el sistema legal de control interno de los actos económicos-financieros.

 Muchas causas, con difícil solución, porque conllevaría el cambio de sistema y eso, a nadie le interesa. ¡Que levante el dedo el partido que quiera cambiar y no quitarle el puesto y asentarse en el poder municipal!

 El creciente protagonismo de la vida municipal en el ámbito del Estado, a partir de que la Constitución de 1978 reconozca plenamente el poder de los municipios para gestionar sus propios intereses ha hecho que un fenómeno tan voraz como la corrupción anide y germine en la esfera publica local, alcanzando, al día de hoy, gran desarrollo. Los municipios administran el 13,1 % del gasto público estatal. Y el fenómeno es más cercano al ciudadano; le afecta más porque incide en su vida de manera más directa.

 Deudas excesivas de las arcas municipales que son contrarestadas con subidas de impuestos cada año, por encima, muy por encima del IPC. Al final los errores, ya sean ocasionados por omisión, por ineptitud o por malgasto intencionado, lo pagamos los ciudadanos, de eso, que a nadie le quepa la menor duda.

 Salvo excepciones, decir Ayuntamiento, es decir corrupción. En ellos vive la corrupción, campa a sus anchas y los grandes negociantes históricos de la Administración se han formado en oficinas municipales: cortijos feraces sin excepción donde todo se negocia y casi todo puede comprarse. Y ahora con el urbanismo ha aparecido en el cortijo un pozo de petróleo.

 En la mesa municipal están todos los platos fuertes de la corrupción: el urbanismo, las obras públicas, los nombramientos de personal, las licencias y las multas. En una mesa tan bien provista hay sitio para todo clase de comensales: allí se sientan los opulentos especuladores del suelo que compran eriales a precio de saldo y venden parcelas de primera, los constructores que edifican torres de pisos en zonas reservadas para viviendas unifamiliares, los adjudicatarios de obras que se inutilizan a los meses de haberse inaugurado, los concesionarios de servicios que no se prestan. En un convite popular donde el plutócrata se codea con el vigilante oportunamente adormilado, con el ordenanza que se contenta con unas entradas para el fútbol, con quien se limita a buscar un empleillo para la hija pequeña. No es en los Ayuntamientos donde se hacen los negocios mas importantes, pero si, donde la corrupción se desenvuelve con un estilo mas campechano y acogedor.

 La corrupción en los Ayuntamientos se ha desarrollado y perfeccionado en estos años, hasta hacerse crónica. En el ámbito específico de la vida política municipal se vive una utilización partidista del poder. Hasta el punto que hace dos años, corría la siguiente circular interna desde la secretaría de política municipal de un partido a sus alcaldes: “ No se nos escapara la importancia, tanto política como económica, que tiene para el Partido XXX en control de la contratación (ejemplo, Plan General de Ordenación Urbana, Recogida de Basura, Mantenimiento de Alumbrado Publico, etc.). Es propósito de la Comisión Ejecutiva que se controlen y se rentabilicen las adjudicaciones.”  El partido en cuestión puede ser cualquiera, se dice el pecado pero no el pecador.

Cuidadanos Soberanos

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En nuestra democracia actual solo existe un actor, único y principal, y es el partido político. El ciudadano pinta más bien poco, somos meros espectadores, que solo nos encargamos de votar cada cuatro años. Es así de empobrecedor y es así de simple. No podemos negar el alto nivel de politización de nuestra sociedad (sindicatos, medios de comunicación, asociaciones y hasta el poder judicial). Y esto no solo no beneficia al ciudadano, sino que convierte nuestra democracia en una mentira aceptable y consentida que nos permite vivir en esta sociedad, y lo malo, o lo peor de todo, es que encima nos lo creemos.

 Todos los partidos hablan de mejorar la calidad de nuestra democracia, y nunca hablan de que realmente nuestra democracia esta enferma. Los síntomas son claros: bipartidismo, alta abstención y una cada vez mayor corrupción. Es muy improbable que una pequeña formación entre a jugar en la escena política; los medios están en manos de los partidos más poderosos y no hay posibilidad sin dinero. De ahí que se financien con las aportaciones de ocultos empresarios o grupos de poder empresarial. ¿Sabemos como se financian los partidos más votados? ¿Sabemos que medios de comunicación  mienten y quienes no, si finalmente siguen consignas políticas e intentan manipular la información para escorar el barco hacia un lado u otro? Y si existe algún medio de comunicación que pretenda ser independiente, también se cuida de no contar toda la realidad, con tal de no decantarse por algunos de los bandos políticos, sean tachados de partidistas, o pierdan contratos millonarios por publicidad. Y el bipartidismo impide que las minorías sean representadas, con el consiguiente empobrecimiento del debate y con la antidemocrática postura de no tener en cuenta las ideas y opciones de estos sectores minoritarios. Nos encontramos ante la dictadura de los dos grandes partidos, que se iran alternando en el poder sucesivamente. Todo negro o todo blanco y así se pierden todos los matices, cuando en esta vida lo mejor se encuentra en una enorme escala de grises.

 ¿Cuántas veces se incumplen las promesas electorales una vez alcanzado el poder? Se imaginan ustedes que en una entrevista de trabajo prometiéramos que somos unos profesionales contrastados y con una enorme experiencia, que consiguiéramos el empleo y que después todo fuera mentira y que para colmo, fuéramos incapaces de realizar el trabajo para el que fuimos contratados. ¿Qué creen ustedes que haría nuestro jefe? ¿Tenemos la oportunidad de despedir a esos políticos mentirosos y mediocres? Ustedes dirán que para eso están las elecciones, para echarlos. Si, pero cada cuatro años.

 Que nuestra democracia esta enferma es una realidad y sus remedios ya se han descubierto: reforma de la ley electoral para permitir las listas abiertas, modificar la ley de financiación de los partidos, separación real de poderes, limitación de mandatos, declaración de bienes de los representantes políticos y de sus familiares, respeto a la lista más votada, responsabilidad en caso de endeudar a un municipio, mayor participación de los colectivos ciudadanos en los plenos y más flexibilidad en la ley para constituir agrupaciones de electores. Con estas soluciones, con este tratamiento se conseguiría que los ciudadanos fuéramos actores decisivos en la vida política, que fuéramos más soberanos. De esta forma, probablemente, la gran mayoría de los actuales políticos saldrían corriendo.

 Pero, ¿interesan estas medidas a los partidos políticos actuales? Pues esta claro que no. De esto solo se habla en determinados círculos intelectuales, pero no interesa que a la arena política aparezcan ciudadanos que piensen. Estaría bueno. Acabaríamos con el negocio de los mediocres, de los liliputienses, de los enanos mentales que actualmente nos gobiernan.

 Pensamiento político, debate abierto y democracia participativa. Eso ni pensarlo, todos hablan de sus ventajas, pero que partido una vez que alcance el poder va a tomar esta serie de medidas. Somos los palmeros de su fiesta, pagamos, ellos cobran y algunos aplauden.

 Yo les haría una pregunta, ¿Qué es la democracia?:  A) Votar cada cuatro años a un partido político. B) Que un grupo de políticos resuelva nuestros problemas. C) Formar líderes que nos representen y que decidan por nosotros. D) Ninguna de las anteriores. Si su respuesta es la ultima, usted piensa como un Ciudadano Soberano.

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